El subrayado es nuestro

26/09/2007

Nada es mío

archivado bajo la categoría Historias breves - Héctor Torres @ 7:39 pm

Con este suscinto título, transcribo íntegro otro texto del libro Gog, de Giovanni Papini. Su lectura es un certero golpe a la vanidad y al ego. Y al asunto del poseer. Lo transcribo completo porque todo el bloque es un único y contundente argumento. Espero lo disfruten:

El mayor problema del hombre, como de las naciones, es la independencia. ¿Se puede resolver? Lo que poseo parece ser mío, pero soy poseído siempre por aquello que tengo. La única propiedad incontestable debería ser el Yo, y, sin embargo, aquilatando bien, ¿dónde está el residuo absoluto, aislado, que no depende de nadie?
Los demás participan, ausentes o presentes, en nuestra vida interior y externa. No hay manera de salvarse. Aun en la soledad perfecta me siento, con espanto, átomo de un monte, célula de una colonia, gota de un mar. En mi espíritu y en mi carne hay la herencia de los muertos; mi pensamiento es deudor de los difuntos y de los vivientes; mi conducta está guiada, aun contra mi voluntad, por seres que no conozco o que desprecio.
Todo lo que sé lo he aprendido de los demás. Cualquier cosa que adquiera es obra de otros, y ¿qué tiene que ver que la haya pagado? Sin el operario, sin el artesano, sin el artista, estaría más desnudo que Calibán o que Robinsón. Si quiero moverme tengo necesidad de máquinas no fabricadaspor mí y guiada por manos que no son mías. Me veo obligado a hablar una lenguaje no he inventado yo mismo; y los que han venido antes me imponen, sin que me dé cuenta, sus gustos, sus sentimientos y sus prejuicios.
Si desmonto el Yo pedazo por pedazo, encuetro siempre trozos y fragmentos que proceden de fuera; a cada uno podría ponerle una etiqueta de origen. Esto es de mi madre, esto de mi primer amigo, esto de Emerson, esto de Rousseau o de Stirner. Si realizo a fondo el inventario de las apropiaciones, el Yo se me convierte en una forma vacía, en una palabra sin contenido propio.
Pertenezco a una clase, a un pueblo, a una raza; no consigo nunca evadirme, haga lo que haga, de unos límites que no han sido trazados por mí. Cada idea es un eco, cada acto un plagio. Puedo arrojar a los hombres de mi presencia, pero una gran parte de ellos seguirá viviendo, invisible, en mi soledad.
Si tengo criados, debo soportarles y obedecerles; si tengo amigos, tolerarles y servirles, y los dineros quieren ser guardados, cultivados, protegidos, defendidos. Potencia equivale a esclavitud. Nada, en realidad, me pertenece. Las pocas alegrías que disfruto las debo a la inspiración y al trabajo de hombres que ya no existen o que nunca he visto. Conozco lo que he recibido, pero ignoro quién me lo ha dado.
He conseguido reunir algunos miles de millones. No lo habría podido hacer si millones de hombres no hubiesen trabajado conmigo, si millones de hombres no hubiesen tenido necesidad de lo que les podía vender, si millones de hombres no hubiesen inventado las fórmulas, las máquinas, las reglas sobre las cuales se funda la vida económica de la Tierra. Abandonado a mí mismo, habría sido un salvaje, un comedor de raíces y de perros muertos.
¿Dónd está, pues, el núcleo profundo y autónomo en el que ningún otro participa, que no ha sido generado por ningún otro y que pueda llamar verdaderamente mío? ¿Seré, en realidad, un coágulo de deudas, la esclava molécula de un cuerpo gigantesco? ¿Y la única cosa que creemos verdaderamente nuestra -el Yo- es, tal vez, como todo lo demás, un simple reflejo, una alucinación del orgullo?

24/09/2007

Muestras antológicas de concurso

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 5:52 pm

Los concursos que recopilan libros con los textos finalistas del mismo son una buena idea que es muy común en algunos países. Es famoso en España, por ejemplo, el libro compilatorio del Concurso de Relatos de Ciudad de Zaragoza, que ya tiene 23 ediciones. La idea de compilar en un sólo título todos los cuentos mencionados resuelve varios asuntos del concurso. El primero de ellos, el más obvio, es que al ser un concurso de cuentos (no de libros de cuentos), para poder comprometer la publicación del relato ganador se debe incluir otros textos que, además de cumplir con el compromiso de publicación, se le da el valor agregado de una muestra más amplia. Con el libro con los cuentos finalistas y mencionados del concurso se genera un testimonio de la calidad de la convocatoria y una radiografía del momento literario en que se dio la convocatoria. Además de que se le ofrece a una docena de autores la posibilidad de una publicación, la cual contribuye con la difusión de su incipiente obra.
En Venezuela, esta tradición la retomó SACVEN con los libros que publicó con la editorial Memorias de Altagracia (que luego recopiló en una edición propia). Ahora la continúa la Policlínica Metropolitana, con la reciente edición del libro Joven Narrativa Venezolana, producto del Premio de Cuentos para Jóvenes Autores, el cual además del relato ganador (Dalila es tango, de Orlando Verde), incluye los doce cuentos finalistas.
De hecho, muchos son los autores cuyos inicios se pueden rastrear tanto en este tipo de publicaciones, así como en la de los talleres de Creación Literaria del CELARG (aunque desconozco si las publicaciones de esta institución se siguen publicando en la actualidad).
Otro aspecto relevante del asunto lo constituye la innegable dignidad de las publicaciones. Son distribuidas a las librerías (las cuales las exhiben en vitrinas), se editan en formatos de calidad y se pone empeño en que lo que puede ser la primera publicación de un autor novel, ofrezca un resultado satisfactorio.
El libro Joven Narrativa Venezolana, el primero de lo que se espera sea una larga y fructífera tradición, se consigue, por supuesto, en las librerías de Caracas.

21/09/2007

El derecho a renunciar a un clásico

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos - Héctor Torres @ 1:13 pm

José Pulido advirtió en una ocasión, durante una entrevista, que cuando uno no puede terminar un libro que es considerado un clásico, la limitación viene de uno y no del libro. Que no se está en el momento de enfrentarlo, que vendrá un tiempo en que se esté listo para esa lectura. Esa, más o menos, fue el razonamiento. El asunto tiene a su favor la humildad de entender que, así como un libro inolvidable puede ser la lectura ideal en el momento adecuado, un libro intragable puede ser la lectura equivocada en el momento menos oportuno.
Lo cierto es que todos tenemos libros que no alcanzamos a terminar. Libros que hemos enfrentado en más de una ocasión, con el mismo resultado: un fracaso de avanzar más allá de la página número tal. Reputados títulos que, una vez abierto, y luego de agotadores esfuerzos traducidos en precarios avances, nos hemos visto obligados a abandonar. A veces, la vergüenza nos impide reconocerlo. A veces, no se trata sólo de un libro, sino de un autor en general.
Instigado por la inmensa cantidad de libros contemporáneos por leer, cada vez me pasa menos que aborde la lectura de un clásico. Pero no dejo de recordar mi imposibilidad de avanzar demasiado con algunos de ellos. La divina comedia, Guerra y paz y El decamerón son algunas de las expediciones a las que ya renuncié. Cosa que no me sucedió con El Quijote, que una vez superada la dificultad de adaptarme al español antiguo de la versión que tengo en casa (digamos, las primeras veinte páginas), los dos tomos de ese gran clásico se convirtieron en una aventura muy agradable de la que atesoro con claridad diversos momentos interesantes.
En cuanto a utores completos, debo confesar que tampoco ha sido muy fluida mi relación con William Faulkner (aunque creo que, en este caso particular, no he tenido tino para escoger el momento de abordar las novelas suyas que he leído, algunas de las cuales no concluí), por hablar de un autor de mucho prestigio. Algo similar me ha ocurrido con Alejo Carpentier.
En última instancia, creo que cada lector tiene su temperamento, y que sentirse identificado con cierta estética es su derecho.
Aunque tenga que renunciar a conocer ciertos títulos considerados fundamentales. Es decir, a pesar de estar de acuerdo con el postulado de Pulido, también creo que es derecho del lector renunciar a determinado autor, a no insistir con un planteamiento demasiado ajeno a su visión del mundo.
Después de todo, la lectura es un diálogo. Y si no hay puntos en común, ese diálogo no se puede dar.

18/09/2007

Semana de la Nueva Narrativa Urbana llama a concurso

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 5:14 pm

La Semana de la Nueva Narrativa Urbana, evento organizado por el Pen de Venezuela, el cual ofrece una muestra de la narrativa emergente venezolana, ya comienza a organizar su tercera edición (prevista para marzo de 2008), la cual tendrá como novedad la apertura de un concurso con el fin de seleccionar los participantes de la misma, para ofrecer más oportunidades a nuevas voces poco conocidas. Las bases que regirán esta convocatoria son las siguientes:

Los organizadores de la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana convocan a todos los narradores noveles a enviar sus textos, con miras a la selección de los participantes en esta edición, la cual tendrá lugar entre abril y mayo de 2008, en atención a las siguientes bases:
-El evento, que no es un certamen literario, tiene como objetivo dar a conocer el trabajo de las voces emergentes de la narrativa venezolana, por tanto podrán participar todos los autores venezolanos o extranjeros con más de cinco años de residencia en el país.
-Deberá participar con un sólo cuento inédito, con un máximo de 12 cuartillas a doble espacio (30.000 caracteres sin espacio) . Los autores seleccionados cederán los derechos de sus obras para la primera edición del libro resultante. Los cuentos deberán mantener su condición de inéditos hasta la publicación del libro.
-Deberán enviar sus cuentos (escritos en fuente Times New Roman a 12 puntos con doble espacio), acompañados de un resumen curricular). No se aceptarán trabajos con seudónimo.
-Los trabajos aceptados formarán parte de la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana, la cual incluye el recital y el libro resultante. Además del pago de los derechos de autor, no hay premio en metálico para los seleccionados.
-En esta convocatoria no podrán participar los autores seleccionados en ediciones anteriores.
-Los cuentos deberán ser enviados hasta el 31 de enero de 2008, al correo electrónico: anateresatorresg@gmail.com, con copia a htorres@ficcionbreve.org.

17/09/2007

Prorrogan Concurso de SACVEN

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 12:53 pm

SACVEN anunció una prórroga para su Concurso Nacional de Cuentos, en su VI edición, cuya nueva fecha tope de recepción será el 15 de octubre. Los interesados en participar podrán enviar sus textos, de manera gratuita, a través del apartado privado ZOOM CCS-3451. El premio para el ganador es de Bs. 3.500.000.
En la misma nota, SACVEN anunció al jurado, el cual está compuesto por Ana Teresa Torres (novelista), María del Pilar Puig (directora de la Escuela de Letras de la UCV) y Ángel Gustavo Infante (escritor e investigador literario). Un jurado de primer nivel para un concurso que ya se ha consolidado, y una de las más importantes vitrinas para ubicar nombres de la narrativa emergente venezolana.
Las bases completas acá.

15/09/2007

Un honor que duró diez años

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 12:34 am

Un libro alucinante. Un impresionante testimonio de las demenciales excentricidades del poder absoluto. Contiene entrevistas a servidores del emperador Haile Selassie, de Etiopía, que gobernó su país durante casi cincuenta años, hasta que fue derrocado en 1974. Aunque no lo he visto en Caracas, es posible que se consiga. El ejemplar que estoy leyendo fue un gentil obsequio de Linus Lowell (miembro del flaming circle), durante una visita que realizó a esta tierra de gracia el pasado agosto. Acá dejo una perla, no por cierto la más asombrosa de las que se pueden leer en el libro.

Era un perrito muy pequeño, de raza japonesa. Se llamaba Lulú. Disfrutaba del privilegio de dormir en el lecho imperial. A veces en el curso de alguna ceremonia saltaba de las rodillas del Emperador y se hacía pipí en los zapatos de los dignatarios. A éstos les estaba prohibido mostrar, con una mueca o un gesto, molestia alguna cuando notaban humedecidos los pies. Mis funciones consistían en ir de un dignatario a otro limpiándoles los orines de los zapatos. Para ello utilizaba un trapito de raso. Desempeñé este trabajo durante diez años.

En El Emperador, de R. Kapuscinski (Anagrama)

14/09/2007

Un viaje a la semilla

archivado bajo la categoría Reseñas cortas - Héctor Torres @ 3:22 am

El viaje parece ser el ámbito natural de la novela. El elemento conductor de una aventura, cuya dimensión rara vez viene dada por su extensión. La palabra transitar, al contrario, remite a la idea de pasar de un estado a otro. Por ello hay viajes insignificantes en longitud que producen enormes desplazamientos en sus protagonistas. E incluso historias con viajes aparentemente fallidos que generan situaciones determinantes. Con uno de estos gestos engañosamente inútiles se inicia Historia de una segunda vez (John Lange, 2006), novela corta de Federico Vegas, uno de los narradores venezolanos más sólidos de la actualidad.
Historia de una segunda vez comienza cuando el protagonista, un adolescente con ansias de emancipación, rompe con su padre para irse de casa con la irrevocable decisión de dar comienzo a su vida de escritor. El brevísimo viaje, la brevísima autonomía, la nula producción literaria durante la emancipación, y el regreso en clave de derrota, son el comienzo del viaje real del personaje, luego de la pequeña elipse que culminó en la sala de espera de un psiquiatra.
Y ese personaje desorientado y genuinamente veinteañero hará un segundo viaje, aferrado esta vez al afecto de las únicas personas capaces, sino de entenderlo, seguramente sí de quererlo, que es una forma superior de la comprensión: su madre, la secretaria del “psico”, las novias y hasta la mamá de una de ellas. Solitario en su especie, sobrevivió gracias a la cercanía del eterno extraño. Ese cruce a nado a través del lago de su locura, sólo era posible alimentado por el amor. El amor como hogar (”Desde el principio no quise aceptar todo lo que tenías de hogar definitivo”), el amor como flujo continuo (Aprendimos […] a levantarnos todas las mañanas frotándonos los pies sin saber cuál era el de quién; y hasta faenas de más mérito, como oírla llorar sin que nada me contara y aceptar que había algún otro amor en nuestros pasados y futuros), y el amor como redención.
Durante ese segundo viaje (con visos más bien de alto en el camino), encuentra fuerzas para culminar por fin el recorrido inicialmente fallido. “Comenzaba a darme cuenta de que escribir es el penúltimo de los refugios, justo al borde del colapso y el absoluto fracaso”, cavila durante la peregrinación en la cual dará con la clave para culminar la faena: su propia maduración, para la cual requirió de todos sus dolores y sus errores, de sus dudas y equivocaciones.
Vegas aborda cualquier tema con una exacta mezcla de gravedad y sentido del humor (que es como decir, asombro y sospecha), que le permite cavar profundo, rozando enfoques que se libran del mero sentimentalismo, encontrando respuestas a sus preguntas. Durante ese proceso de conocerse a sí mismo, el personaje da con la definitiva redención cuando concluye que “sólo si creemos que el verbo tiene la capacidad de redimirnos, de confesar nuestros pecados, de perdonar los del prójimo, de unirnos a las personas que amamos y odiamos, tiene sentido escribir”.
Llegado a esa conclusión, sobran las palabras. El viajero culminará su definitivo recorrido, y el lector se sentirá agradecido de haberlo acompañado en silencio.

Sobre Historia de una segunda vez, de Federico Vegas (John Lange Editores)
Publicado originalmente en la Revista Veintiuno (3.14)

12/09/2007

El hablar caraqueño en el ojo del Concurso Transgenérico de la FCU

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 2:04 am

El pasado 10 de septiembre, el jurado del VII Concurso Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana otorgó el premio único al libro Las Tramas de los lectores. Estrategias de la modernización cultural en Venezuela (siglo XIX) de Paulette Silva Beauregard, recomendando además la publicación del poemario Demolición de los días, de Alexis Romero; y de dos propuestas que registran aspectos de la cultura del caraqueño, centradas en su uso del idioma: Diccionario del habla coloquial, cotidiana y familiar del caraqueño de María Elena D´Alessandro Bello, y Si así eres en rayas cómo serás en pelotas. Piropos y antipiropos caraqueños, de Carla González.
Cuatro títulos que, a primera vista, lucen propuestas interesantes. Y útiles, además, en cuanto a indagar en el habla de los caraqueños. Donde está el habla está el pensamiento, el imaginario, los deseos y anhelos de un colectivo; ese espacio común que comparten además del atiborrado espacio geográfico. Esperamos que estén disponibles pronto, ya que la unión de literatura y ciudad es ideal para demostrar con claridad cuánta universalidad hay en lo local, en lo particular.
Ah, olvidé agregar que el jurado estuvo integrado por Alejandro Oliveros, Edgardo Mondolfi Gudat y Rafael Arráiz Lucca.

11/09/2007

El poeta y la obra

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 5:41 pm

El poeta hindú Tulsi Das compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertador.

De Richard Francis Burton, el traductor al inglés de Las mil y una noches.

10/09/2007

Viejas lenguas que ya no interpretan ciertas realidades

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 12:17 am

Las lenguas son organismos vivos. A veces el uso y el tiempo las contaminan. Con expresa mala fe buscan (y a veces logran) cambiar sus significados. Pero otras veces, sucede que hay viejas lenguas que dejan de ser capaces de explicar, de contener ciertas realidades. Y cuando eso ocurre, esa vieja lengua deja de ser una herramienta útil para entender lo que acontece alrededor. Como lo plantea David Lurie, un académico de Ciudad del Cabo, que se va a vivir a casa de su hija en una granja en el corazón de Sudáfrica.

No le importaría nada conocer un día la historia de Petrus de sus propios labios. A ser posible, sin que esa historia sea reducida al inglés. Cada vez está más convencido de que el inglés es un medio inadecuado para plasmar la verdad de Sudáfrica. Hay trechos del código lingüistico inglés, frases enteras que hace tiempo se han atrofiado han perdido sus articulaciones, su capacidad articulatoria, sus posibilidades de articularse. Como un dinosaurio que expira hundido en el fango, la lengua se ha quedado envarada. Comprimida en el molde del inglés, la historia de Petrus saldría artrítica, antañona.

En Desgracia, de J. M. Coetzee (Debolsillo)

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