Un honor que duró diez años
Un libro alucinante. Un impresionante testimonio de las demenciales excentricidades del poder absoluto. Contiene entrevistas a servidores del emperador Haile Selassie, de Etiopía, que gobernó su país durante casi cincuenta años, hasta que fue derrocado en 1974. Aunque no lo he visto en Caracas, es posible que se consiga. El ejemplar que estoy leyendo fue un gentil obsequio de Linus Lowell (miembro del flaming circle), durante una visita que realizó a esta tierra de gracia el pasado agosto. Acá dejo una perla, no por cierto la más asombrosa de las que se pueden leer en el libro.
Era un perrito muy pequeño, de raza japonesa. Se llamaba Lulú. Disfrutaba del privilegio de dormir en el lecho imperial. A veces en el curso de alguna ceremonia saltaba de las rodillas del Emperador y se hacía pipí en los zapatos de los dignatarios. A éstos les estaba prohibido mostrar, con una mueca o un gesto, molestia alguna cuando notaban humedecidos los pies. Mis funciones consistían en ir de un dignatario a otro limpiándoles los orines de los zapatos. Para ello utilizaba un trapito de raso. Desempeñé este trabajo durante diez años.
En El Emperador, de R. Kapuscinski (Anagrama)
Era un perrito muy pequeño, de raza japonesa. Se llamaba Lulú. Disfrutaba del privilegio de dormir en el lecho imperial. A veces en el curso de alguna ceremonia saltaba de las rodillas del Emperador y se hacía pipí en los zapatos de los dignatarios. A éstos les estaba prohibido mostrar, con una mueca o un gesto, molestia alguna cuando notaban humedecidos los pies. Mis funciones consistían en ir de un dignatario a otro limpiándoles los orines de los zapatos. Para ello utilizaba un trapito de raso. Desempeñé este trabajo durante diez años.














Si no recuerdo mal, creo recordar que el Lowell comentó en algún momento, respecto a ese pasaje, que el limpiador de zapatos estaba orgulloso de ese oscuro privilegio laboral.
Es duro reconocerlo, pero uno de los problemas más tristes de con las tiranías no son sólo los que te conté que hacen las veces de tiranos, sino a veces más bien quienes ejecutan el vasallaje.
Un abrazo.
Comment by aka rcoll — 18/09/2007 @ 10:39 pm
En efecto, pana Rodrigo, es la sumisión el tema del libro. Cuando uno lee en un libro que en la contratapa comenta que trata sobre los 50 años de una dictadura, uno supone que va a leer sobre horrorosos crímenes y torturas; pero se encuentra que el libro recoge básicamente testimonios de la sumisión, y descubres que es más violento aún, y mas devastador de la condición humana, que si hubiese sido sobre crímenes físicos. Creo que es un testimonio fundamental para tratar de entender al poder desde la acera del que lo sustenta.
Un abrazo y gracias por tu visita.
Comment by Héctor Torres — 19/09/2007 @ 12:22 pm