Muestras antológicas de concurso
Los concursos que recopilan libros con los textos finalistas del mismo son una buena idea que es muy común en algunos países. Es famoso en España, por ejemplo, el libro compilatorio del Concurso de Relatos de Ciudad de Zaragoza, que ya tiene 23 ediciones. La idea de compilar en un sólo título todos los cuentos mencionados resuelve varios asuntos del concurso. El primero de ellos, el más obvio, es que al ser un concurso de cuentos (no de libros de cuentos), para poder comprometer la publicación del relato ganador se debe incluir otros textos que, además de cumplir con el compromiso de publicación, se le da el valor agregado de una muestra más amplia. Con el libro con los cuentos finalistas y mencionados del concurso se genera un testimonio de la calidad de la convocatoria y una radiografía del momento literario en que se dio la convocatoria. Además de que se le ofrece a una docena de autores la posibilidad de una publicación, la cual contribuye con la difusión de su incipiente obra.
En Venezuela, esta tradición la retomó SACVEN con los libros que publicó con la editorial Memorias de Altagracia (que luego recopiló en una edición propia). Ahora la continúa la Policlínica Metropolitana, con la reciente edición del libro Joven Narrativa Venezolana, producto del Premio de Cuentos para Jóvenes Autores, el cual además del relato ganador (Dalila es tango, de Orlando Verde), incluye los doce cuentos finalistas.
De hecho, muchos son los autores cuyos inicios se pueden rastrear tanto en este tipo de publicaciones, así como en la de los talleres de Creación Literaria del CELARG (aunque desconozco si las publicaciones de esta institución se siguen publicando en la actualidad).
Otro aspecto relevante del asunto lo constituye la innegable dignidad de las publicaciones. Son distribuidas a las librerías (las cuales las exhiben en vitrinas), se editan en formatos de calidad y se pone empeño en que lo que puede ser la primera publicación de un autor novel, ofrezca un resultado satisfactorio.
El libro Joven Narrativa Venezolana, el primero de lo que se espera sea una larga y fructífera tradición, se consigue, por supuesto, en las librerías de Caracas.











