Horacio Quiroga visto por Borges
Yo lo conocí a Quiroga, pero yo traté de acercarme a él… era un hombre que parecía como hecho de leña; era muy chico y estaba sentado frente a la chimenea de la casa del doctor… Aguirre creo que se llamaba. Y yo lo veía así: barbudo, parecía hecho de leña. Él se sentó delante del fuego y yo pensé -era muy bajo- y, bueno, yo sentí esto: “es natural que yo lo vea tan chico, porque está muy lejos; está en Misiones. Y este fuego, que yo estoy viendo, no es el fuego de la chimenea de la casa de un señor que vive en la calle Junín. No, es una hoguera de Misiones”. La impresión que yo tuve fue esa: la de que sólo su apariencia estaba con nosotros, que realmente él se había quedado en Misiones, y que estaba en medio del monte. Y, como yo intenté varios temas con él, y no me contestaba, me di cuenta de que era natural que no me contestara porque estaba muy lejos -él no tenía porque oir lo que yo decía en Buenos Aires.
En Borges en Diálogo, con Osvaldo Ferrari (Grijalbo)












me encanta esta visión de quiroga, tan parecida a la que tengo de aquiles nazoa. me parece que fue un engaño que haya muerto por un tonto carro, y que se fue a san fernando a ver los morichales como centinelas. yo a veces lo veo, pero no me habla, porque está lejos, muy lejos, en san fernando.
Comment by darioc — 19/10/2007 @ 2:41 pm