Un feliz regreso
En un libro de minicuentos español encontré un excelente ejemplo de narración en sentido inverso. No es muy común leerlos, por lo que lo dejo acá colgado para el que busque un ejemplo de ellos. Se llama, como el título del post, Un feliz regreso, y lo firma Francisco Corrales Fernández.
A las cuatro en punto sus manos fueron liberando el cuello de la mujer. Luego le abrochó la blusa roja aún manchada de barro, mientras ella abría sus mortecinos ojos. Después la cogió de los brazos y la arrastró por un lodazal, insensible a sus agonizantes súplicas, hasta alcanzar el taxi. Tras un blando forcejeo, a las cuatro menos cuarto la introducía en el maletero y arrancaba el coche. A las tres y media se detenían a la entrada de un camino. Antes de cambiarla al asiento trasero, el taxista la golpeó con saña en la cabeza. A las tres y cuarto llegaban a la ciudad. Poco a poco la mujer recuperaba la calma y la pulcritud de su aspecto físico. A las tres el taxi se paraba ante la verja de una casa y la mujer descendía del coche con una sonrisa nerviosa pero no exenta de cortesía. A las tres menos cuarto se ponía una blusa roja y a las dos y media telefoneaba a su marido. Ahora mismo iba a verlo a la fábrica, acababa de recibir una inquietante llamada y tenía miedo. A las dos y cuarto una voz anónima le comunicaba que con toda seguridad a las cuatro en punto estaría muerta.
De Galería de hiperbreves (Tusquets Editores)












Wow, Héctor, genial, de verdad genial y sí, como dices, muy raro encontrarse con un relato así. Maxime cuando es un minicuento.
Te dejo mis saludos.
Comment by Nestor Bermúdez — 10/10/2007 @ 2:39 pm