El paraiso de Henry Miller
El problema real no consiste en llevarse bien con el vecino ni en contribuir al desenvolvimiento del país, sino en descubrir el propio destino, en vivir una vida acorde con el profundo ritmo del universo; consiste en ser capaz de emplear la palabra alma, de estar en contacto con las cosas “espirituales”… y de dejar de lado las definiciones, las coartadas, las pruebas, los deberes. El paraíso está en todas partes y toda vía, si uno se interna lo necesario por ella, conduce a aquél. Uno sólo puede avanzar retrocediendo, para tomar luego un sendero lateral y seguir luego avanzando y luego retrocediendo. No hay progreso: tratase de un movimiento perpetuo, de un desplazamiento circular, en espiral, interminable. Todo hombre posee su propio destino y el único mandamiento es que lo siga, que lo acepte no importa adónde aquél lo lleve.
Por Henry Miller











