El cuento es una esfera
Mientras la novela es un continuum, por necesidad, capítulo a capítulo, el cuento puede escapar en algo a esta obligación y funcionar exactamente en los términos de cualquier emoción requerida.
El cuento finalmente no tiene un tiempo. O no lo tiene aquí. Su forma, si es que uno se detiene tanto en ella, es una esfera, un huevo endurecido. La única razón posible para su existencia es que tiene, en sí mismo, el hecho y la presión de la realidad. Ahí, en breve, está su forma, no importa cuán fortuito y fragmentado pueda parecer. Los viejos postulados de principio y final -esas premisas tan nítidas- se han derrumbado completamente en un lugar donde la única realidad es la vida, el único final (nunca realizado) la nmuerte y el único valor, el amor que uno pueda procurarse.
Es imposible pensar de otra manera, o al menos yo, así me parece. Empiezo donde puedo y termino cuando veo que todo comienza a regresar.
Robert Creeley, en el prefacio de The gold diggers











