Las grandes pasiones son desesperadas
Porque la pasión no conoce el lenguaje de la razón, ni sus argumentos. Para una pasión, es completamente indiferente lo que reciba de la otra persona: quiere mostrarse por completo, quiere hacer valer su voluntad, incluso aunque no reciba a cambio más que sentimientos tiernos, buenos modales, amistad y paciencia. Todas las grandes pasiones son desesperadas: no tienen ninguna esperanza, porque en ese caso no serían pasiones, sino acuerdos, negocios razonables, comercio de insignificancias.
En El último encuentro, de Sándor Márai (Salamandra)












Ciprís jóvenes, no es solamente Ciprís
sino el sobrenombre de muchos otros nombres,
es el Infierno, es fuerza inagotable,
es furia que enloquece y pasión incombatible
y es dolor
Sófocles
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Los dados de Eros
Antogia de poesía erótica griega
Poesía Hiperion
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UN FUERTE ABRAZO
Comment by Carlos Eduardo Fuenmayor — 4/11/2007 @ 12:29 am