El subrayado es nuestro

28/01/2008

Primer plato, segundo plato y postre

archivado bajo la categoría Reseñas cortas - Héctor Torres @ 2:14 am

“Y en su corazón, la depresión, la sensación de vacío, el sentimiento de soledad, el miedo a la noche y al rugido del agua, todo eso, había sido aniquilado por ese nuevo deslave que venía del futuro, que la arrastraba con blandura y con su complicidad” (110)

Opulento uso del lenguaje y metalenguaje, diversidad de temas cotidianos, humorismo y enca nto son a lg unos de los adjetivos que surgen a partir de las lecturas realizadas a cada una de las narraciones que conforman El amor en tres platos de Héctor Torres. Un libro rico en situaciones cotidianas, impregnado por lo urbano en el que Torres presenta temas recurrentes de la jornada dia ria.
Cada relato pareciera una proyección de lo absurdo, de esos acontecimientos que a veces titubeamos en considera r como rea les, propios de lo extravagante y disparatado, pero que, sin duda, suceden a diario y forman parte del asombro. Asombro que circunda la vida de Héctor Torres quien a lega que: “En la actualidad, mis asombros lo producen los aspectos más inv isibles de la v ida cotidiana, buscar una mirada todo lo novedosa que se pueda sobre las cosas que están allí y que a veces ig nora mos, como el deseo, el paso de tiempo, la locura de un ser querido y las angustias que agotan y enajenan al común de las personas, en su día a día”.
Esta declaración, que surge a partir de una entrevista realizada para el diario El Mundo, contribuye a entender el entra mado del libro, la forma en la que Torres concibió y elaboró sus narraciones, sobre todo la manera en qué los 14 cuentos se combinan en perfecta coherencia para reunirse en El amor en tres platos.
Uno de los elementos más agradables de la lectura de este libro es que induce a ese “sorprenderse” no sólo tras el desenlace de las h istor ia s, si no ta mbién durante el inicio y a lo largo del trayecto. Te niega la oportunidad de predecir el final y te aviva la mezcla entre admiración y asombro de poder ex t ra ña r te con cada una de las cosas que va narrando. Te deja, incluso, esa mueca en el rostro cuando algo verdaderamente te impresiona, algo que no esperas, algo que no adivinaste.
El libro plantea una relación muy cerca na con el lector porque, en varias historias, son reiterativas las apelaciones a él, “Yo ta mpoco escoger ía mayo para comenzar”, es un buen ejemplo. Se construye una triple relación autor-personaje-lector que a veces pareciera consciente; diríamos que se plantea un juego entre na rrador omnisciente, testimonial y protagonista. Se hace explícita la obsesión entre autor y personaje, diálogos, búsquedas, introspecciones hasta dar con el personaje ideal. El sueño es también una de las recurrencias del autor, despertar de un sueño, soñar, el ejercicio del sueño y la vida a través de un inalterable ejercicio de dormir. Este elemento es persistente y repetido a lo largo de las narraciones.
El título que da nombre al libro se usa en la última historia que es una alegoría al amor en las tres etapas de la vida: juventud, adultez y vejez, quizás la última no esté tan explícita, pero sí enunciada. El amor en tres platos es, entonces, lo mismo que decir juventud, adultez y vejez, es la semblanza del primer plato, segundo plato y el postre. Es la historia de la herida que no pudo curarse, el desvelo de la señora Bastidas, los desencuentros de un perro, de como el señor Garminoff llegó a convertirse en el personaje de su propio guión, la confusión de Sinclair en la estación de tren, la historia del pájaro de pico largo y de La Negra, parte de los personajes que cobran vida en este texto.
La salsa, el barrio, la calle, la estación de tren, la casa de la señora Bastidas y de Ubiedo son algunos de los escenarios. Así se despliega este texto –que pertenece al sello editorial Equinoccio, a su Colección Papiros, serie narrativa– como una edición simpática y cuidada que recoge el tono de esta voz, la de Héctor Torres, que se asume optimista frente a la literatura venezolana y perseverante ante la espera del futuro de nuestras letras.

Luisa Pescoso P. / Papel Literario de El Nacional / Sábado 26 de Enero de 2008

22/01/2008

Hasta el 15 de febrero recibe obras el Premio de Cuento Policlínica Metropolitana

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 1:52 pm

Hasta el 15 de febrero se podrán enviar cuentos para participar en el Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores, en su segunda edición. En este concurso podrán participar todos los autores venezolanos o extranjeros residenciados en el país, cuya edad no supere los 40 años, con un cuento de entre 5 y 30 cuartillas, original, inédito y que no se encuentre concursando en otro certamen literario. Las obras participantes se podrán enviar por correo electrónico mediante dos archivos adjuntos (uno con el cuento y otro con los datos del autor) a la dirección concursodecuentos@pcm.com.ve.
La premiación de este certamen incluye un primer premio de Bs. 5.000.000 un segundo premio de Bs. 2.000.000 y un tercer premio de Bs. 1.000.000, además de la publicación de los textos ganadores y las menciones que considere el jurado, conformado por los reconocidos escritores Eduardo Liendo, Federico Vegas y Oscar Marcano. El veredicto será anunciado el 15 de abril.

Bases completas acá

14/01/2008

Adriano

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos - Héctor Torres @ 3:35 am

La noticia llegó en una breve nota de correo, enviada desde Cumaná:

Ahora, hace unos momentos, Adriano González León
se fue a encender sus hogueras en el país libre que anhelaba con toda su alma.
Que encuentre la paz que el país también necesita.

Eso fue el pasado sábado, a eso de las 5 de la tarde. La firmaba Silvio Orta. Y efectivamente, el infarto había encontrado a Adriano en una mesa de una barra de Las Mercedes. Mejor escenario imposible, para un irreductible miembro de aquella famosa República del Este, amigo de la tertulia inteligente y de la buena compañía.
Su erudición era impresionante. El que llegó a asistir a un taller o una de sus clases, el que lo pudo escuchar en cualquier ocasión, sabe que no requería de apuntes para soltarse a hablar de los más diversos temas de la Historia Universal, sin estirada pedantería y sí con infinita pasión. Incluso, lógraba que el oyente sintiera esos temas como algo cotidiano. Que se sintiera enamorado de la belleza que acompaña la apasionante Historia del hombre, con sus crueldades y contradicciones.
Un merecido homenaje, hace unos cuantos años, en el Corp Banca; y un premio de Novela con su nombre, lo trajeron de vuelta a la cotidianidad de los bautizos, al espacio público, a la columna de prensa, donde pudimos disfrutar de su agudeza. Y de su vertical desprecio por la vulgaridad, por los necios con micrófono, por la soberbia ignorancia de ciertos personajes de la política nacional.
Fue mucho lo que nos dio. Ahora es menester su justo descanso. Y que en su memoria, y en la de otros que, como él, ya no están, debemos seguir haciendo posible un mundo donde la literatura, la historia del Hombre, la sed de conocer, el hábito de la reflexión, ocupen el lugar que se merecen.

La próxima copa que lleve a mis labios, la tomaré en su honor.

8/01/2008

Atención permanente

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 4:10 pm

Pues esta era nuestra tierra y su milagro, a mis ojos juveniles, era que nada la mataba, ni la guerra ni la paz, ya que ambas pueden sofocar la vida que no es extremo de violencia o placidez, sino objeto de atención constante, estado de alerta para no caer en la destrucción ni en la abstención.

En Todas las familias felices, de Carlos Fuentes (Alfaguara)

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