El subrayado es nuestro

25/02/2008

Todos los tipos de pelirrojas

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 8:17 pm

Marcelo Damiani es un escritor argentino cercano a los cuarenta años. Forma parte de esa generación de autores que comienza a consolidarse. Ha publicado Adiós, Pequeña (1995), El sentido de la vida (2001), Pasajeros (2003) y El oficio de sobrevivir (2005). La primera es una novela corta en la que demuestra un dominio impecable del diálogo, entre otras bondades, además de un inteligente sentido del humor. En un pasaje de esta novela, el protagonista cavila en torno a todos los tipos de pelirrojas:

Hay pelirrojas y pelirrojas y pareciera que cada vez son menos. Todas las pelirrojas tienen ese no sé qué indescriptible que las hace únicas. Existe la pelirroja diminuta y pecosa que habla tanto y de tal modo que lo único que puede hacer uno cuando está con ella es asentir de manera leve a todo lo que dice y terminar así con un precioso dolor de cuello. Existe la pelirroja que mira de arriba a abajo a todo el mundo: Tiene un perfume encantador muy caro y le gusta colgarse del brazo de su acompañante y está siempre muy pero muy cansada cuando él la lleva por las noches a su casa. Existe la pelirroja alta y estatuaria que lo envuelve a uno en una mirada azul más fría que el hielo: Tiene labios finos y suaves y nunca puede deshechar ese gesto un tanto arrogante y autoritario que lo acompañará en su eterna soltería. Existe la pelirroja dulce y dispuesta (aficionada a la bebida) a la que nunca le importa qué lleva puesto ni a dónde va ni con quién o quiénes (ni lo que hace con él o ellos) siempre y cuando tenga mucho Champagne seco al alcance de su temblorosa mano. Existe la pelirroja feminista y altiva que es una verdadera compañera (casi un amigo): Siempre quiere pagar su consumisión y está llena de sentido común: Además sabe Judo y es capaz de lanzar al aire, por encima del hombro, al conductor de un camión sólo para defendernos. Existe la pelirroja maravillosa que sobrevive a media docena de reyes del hampa antes de casarse con unos cuantos millonarios a un par de millones por cabeza para terminar con algunas casas esparcidas alrededor del mundo y varios autos último modelo con chofer y acompañante. Y por último existe la pelirroja pálida y lánguida (con anemia de tipo incurable pero no fatal) que habla lenta y melosamente como salida de un oráculo moderno, y uno no le puede poner un dedo encima porque ella está leyendo algún libro sobre Lingüística Chomskiana o Gramática Estructural, y eso es mucho más importante que nuestro pobre dedo: Adora el teatro y la danza y cuando un ballet está interpretando “El lago de los cisnes” ella puede decirle a uno cuál de todas las bailarinas que hay en escena hizo un “pas de deux” una fracción de segundo a destiempo. He oído decir que hay una rubia que también puede hacerlo; eso quiere decir que son dos.
Aquella escultura atravesada en mi campo visual no parecía pertenecer a ninguna de esas categorías. Parecía inclasificable…

En Adiós pequeña, de Marcelo Damiani (Paradiso)

Post-post: Luego de la observación de Rubi Guerra, comentada en este post, debo acotar que Damiani me había advertido que este pasaje parodia uno de Raymond Chandler.

21/02/2008

El aplauso puede pasar

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 12:28 am

¿Prefiere el aplauso o las risas?

Por ahora, las risas porque son más nuevas (se ríe). El aplauso podría hasta dejar de existir. Recuerdo una anécdota que contaba un músico brasileño extraordinario que fue al Amazonas a tocar para unos indígenas. Se sentaron todos alrededor de él y, luego de más de una hora, se comenzaron a ir. No aplaudían. El músico preguntó al jefe de la tribu si no les había gustado la música. El jefe respondió que les gustó, pero que su espíritu ya estaba lleno de música y no necesitaban más. ¡Qué hermoso!

Fito Páez, en entrevista concedida al diario El Universal, de Venezuela, el 20/02/08

17/02/2008

Frágil e ilusoria

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 1:28 am

Éramos como una pareja joven que acaba de mudarse a un nuevo piso; de pronto, habíamos tomado posesión de nuestros muebles, nuestra situación financiera y nuestro futuro, pero lo único que nos proporcionaba algún placer era el olor a limpio que llegaba de fuera, para recordarnos que estábamos vivos, pero que, en caso de apuro, no serviría para alimentarnos.

En Goodbye, Columbus, de Philip Roth (Debolsillo)

13/02/2008

Sin fórmulas mágicas

archivado bajo la categoría Cita textual - Héctor Torres @ 7:15 pm

El amor, como la inspiración, es puro trabajo.

En Todas las familias felices, de Carlos Fuentes (Alfaguara)

8/02/2008

Las voces del otro lado

archivado bajo la categoría Reseñas cortas, Notas y noticias - Héctor Torres @ 8:44 pm

Decir que la palabra salva, y que redime, puede sonar a oportuno cliché cuando la vida parece estar bajo control. Ahora, cuando se está al borde del abismo, cuando la belleza y el amor son nociones devastadoramente peligrosas, esa expresión toma su más profundo sentido. Incluso cuando la palabra conduce ideas ingenuas. O quizá, precisamente por ello, por la honestidad conque se presenta, es que la palabra puede ser una peligrosa esperanza o una verdadera ventana hacia la redención.
“La cárcel del tiempo es más temible y profunda que la cárcel del espacio (…) Muchos de los que se encuentran en cautiverio saben que jamás saldrán de ella porque siempre la llevarán dentro”, dice Victoria Ardito Mateo, en el prólogo de Al otro lado de la ventana, título resultante de la maravillosa experiencia llevada a cabo por el Sistema Nacional de Talleres Literarios, como parte de su programa “Literatura en espacios no Convencionales”, que recoge la expresión de decenas de hombres y mujeres recluidos en diversos centros penitenciarios del país (Nueva Esparta, Yaracuy, INOF, El Paraíso, Santa Ana, El Dorado y Yare), producto de su participación en los talleres de expresión facilitados por esta institución. La vida, los hijos, el amor, la soledad, son temas recurrentes de estas personas que encuentran en la palabra una verdadera esperanza para no quedarse institucionalizados de por vida por el cautiverio.
Doblemente esperanzadora e importante esta experiencia, en medio del horror y la deshumanización de nuestras cárceles.

Makaqueo
Primero que nada es la forma de expresarse, bien sea en una alegría, agradecimiento y hasta para buscarte problemas; junto con el aullido del perro, dentro del pabellón, eso es makaqueo y solamente sé que el día que me pueda ir para la calle, así es como le decimos a la calle, me llevaré un poco el makaqueo del aullido, pero lo que más me gusta, es que me llevaré por lo menos la noción de algo de poesía para la calle.

De Al otro lado de la ventana, del Sistema Nacional de Talleres Literarios.

5/02/2008

El anticonsejo de Herralde

archivado bajo la categoría Sobre poética - Héctor Torres @ 2:30 pm

Si tuviera que dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir hoy en día, ¿qué le diría?

—El auténtico escritor no necesita consejos: tiene que escribir, resistir, perseverar frente a todo. Está condenado a ello.

Jorge Herralde, en entrevista concedida a Augusto Rodríguez (publicada en Letralia)

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