La huella desde «Imágenes Urbanas»
Aunque ya borré con mis dedos las huellas que dejó el bisonte de Héctor Torres espero que su perfume -una mezcla de café, alcohol y goma de borrar- se quede en mi mente por mucho tiempo.
Esta novela realmente me cautivó. Como dice María Pilar Puig: “no es posible soltarlo una vez que transitas la primera página”. Bravo. Al final, cuando me faltaban pocas páginas, volvía atrás, releía; paladeando cada imagen, cada frase, como cuando me queda apenas un pedacito de chocolate y no me atrevo a morderlo, sólo saborearlo para que dure más. Debería decir, para entrar en la tónica de su lírica, como cuando cierras los ojos para que ese beso que apenas comienza, tenue, leve, húmedo se profundice, crezca hasta abarcarlo todo y nos haga sentir que todo nuestro cuerpo es esa boca, esa lengua, esos labios y esa saliva, elixir divino que eleva todas las sensaciones, y, que irradia- hasta volver humo- nuestras extremidades que en ese momento hacen un descomunal esfuerzo para sostenernos.
Viendo a Mario temblar y flaquear ante Karla; a Karla entregarse a él con toda la sensualidad que se desbordaba desde su temprana pubertad, y a Gaby buscar en un profesor al padre que perdió y que recuperó en su tránsito de niña a mujer, se nos abren puertas y ventanas que llevan a los deliciosos caminos del placer sensual, del disfrute de las imágenes que crea Héctor “apenas” con palabras. Palabras precisas, corpóreas, olorosas, mullidas, aterciopeladas, suaves y contundentes. Palabras que avivan el olfato, el gusto, la vista y el tacto. Palabras que erizan la piel y el espíritu. La sucesión de imágenes y escenas plenas de sensualidad no son gratuitas, sino absolutamente necesarias para que la trama se desarrolle y nos empuje a ese abismo dónde se pierden sus protagonistas.
Insisto, además de describir con palabras sensaciones y sentimientos ajenos, Héctor Torres tiene una especial capacidad para que las mujeres les confíen todos sus secretos. De no ser así, entonces es un mago y ha encontrado la piedra filosofal de leer la mente de las mujeres.














