Borges desde lo oral (parte II)
Ningún tema le resultaba ajeno. Para cualqueira tenía una opinión. Usualmente desde un punto de vista original, revestido de una fina ironía, de un sutil sentido del humor, que hacía que los temas más graves fueran divertidos juegos de ingenio (del cual, por cierto, desdeñaba). En esta segunda entrega de extractos del Borges verbal, se puede ver cómo Borges, uno de las últimas figuras universales, míticas, del pensamiento de habla castellana, es capaz de convertir todo en materia de la literatura.
Almafuerte renovó la ética y llevó el cristianismo más allá de Cristo. Condenó el perdón porque lo consideraba una forma de soberbia, ya que el que perdona se juzga superior al otro.
He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener gran valor uno que no lo lleve.
Yo siento que, de algún modo, con mi bastón hay una cierta amistad. Pero es una amistad no compartida, porque el bastón no sabe que yo existo.
En mi época no habia best-selleres y no podíamos prostituirnos. No había quien comprara nuestra prostitución.
La literatura es como una biblioteca infinita de la que cada individuo sólo puede leer unas páginas; pero quizás en esas páginas esté ya lo esencial, quizás la literatura esté repitiendo siempre las mismas cosas con una acentuación, con una modulación ligeramente distinta.
Yo tenía entendido que sólo existía buena y mala literatura. Eso de literatura comprometida me suena lo mismo que equitación protestante.
Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.
El cristianismo cree que el sufrimiento es una forma de gloria. Yo, en cambio, creo que la felicidad es superior a la desdicha. No hay que calumniar a la felicidad.
El mito de don Juan Tenorio, que posee a muchas mujeres, es un mito falso, una idea pueril, un disparate. El amor tiene que ser entre iguales, toda relación humana verdadera tiene que ser entre iguales. Don Juan necesitaba tres días para conquistar a una mujer: uno, para conocerla, otro, para tenerla y otro, para olvidarla. Bueno, eso quiere decir que realmente no había conquistado a nadie, conocido a nadie ni se había olvidado de nada.
El fin de la poesía no es el asombro. El fin del poeta es expresar lo que muchos hombres habrán pensado pero nadie ha expresado de un modo tan cabal. El poeta no es la voz de las opiniones -que cambian y además son superficiales- sino la voz de algo más hondo.
La vida es soportable porque ocurre en tajadas. Uno se levanta, se afeita, se desayuna. Va haciendo las cosas lentamente. Por eso la vida es menos espantosa.
En Borges verbal, de Pilar Bravo y Mario Paoletti (Emecé)
Uno de los más universales y originales autores de habla castellana del siglo XX. Aunque también pueda decirse que es uno de los más controversiales. No disimulaba sus aversiones ni escondía sus simpatías y preferencias literarias. Oponía la estética a la moral y, aunque produjo en cuentos y ensayos una obra deslumbrante, algunas de sus sentencias más inolvidables y agudas las produjo de forma oral, pronunciadas en entrevistas y conferencias. Y no sólo por la agudeza, sino además por la belleza y la música. Los textos que las recogen dan fe de ello.













