El subrayado es nuestro

5/02/2008

El anticonsejo de Herralde

archivado bajo la categoría Sobre poética - Héctor Torres @ 2:30 pm

Si tuviera que dar un consejo a alguien que recién empieza a escribir y que desea escribir hoy en día, ¿qué le diría?

—El auténtico escritor no necesita consejos: tiene que escribir, resistir, perseverar frente a todo. Está condenado a ello.

Jorge Herralde, en entrevista concedida a Augusto Rodríguez (publicada en Letralia)

24/10/2007

El cuento es una esfera

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Sobre poética - Héctor Torres @ 12:33 pm

Mientras la novela es un continuum, por necesidad, capítulo a capítulo, el cuento puede escapar en algo a esta obligación y funcionar exactamente en los términos de cualquier emoción requerida.
El cuento finalmente no tiene un tiempo. O no lo tiene aquí. Su forma, si es que uno se detiene tanto en ella, es una esfera, un huevo endurecido. La única razón posible para su existencia es que tiene, en sí mismo, el hecho y la presión de la realidad. Ahí, en breve, está su forma, no importa cuán fortuito y fragmentado pueda parecer. Los viejos postulados de principio y final -esas premisas tan nítidas- se han derrumbado completamente en un lugar donde la única realidad es la vida, el único final (nunca realizado) la nmuerte y el único valor, el amor que uno pueda procurarse.
Es imposible pensar de otra manera, o al menos yo, así me parece. Empiezo donde puedo y termino cuando veo que todo comienza a regresar.

Robert Creeley, en el prefacio de The gold diggers

19/10/2007

Vargas Llosa y los jóvenes novelistas

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 3:34 pm

Algunos fragmentos tomados de Las cartas a un joven novelista, de Mario Vargas Llosa. El último fragmento encierra una clave importnate para el desarrollo del novelista:

Sólo quien entra en literatura como se entra en religión, dispuesto a dedicar a esa vocación su tiempo, su energía, su esfuerzo, está en condiciones de llegar a ser verdaderamente un escritor y escribir una obra que lo trascienda.

No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas, fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción.

La literatura es lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el infortunio.

En toda ficción, aun en la de la imaginación más libérrima, es posible rastrear un punto de partida, una semilla íntima, visceralmente ligado a una suma de vivencias de quien la fraguó. Me atrevo a sostener que no hay excepciones a esta regla y que, por lo tanto, la invención químicamente pura no existe en el dominio literario.

La ficción es, por definición, una impostura -una realidad que no es y sin embargo finge serlo- y toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes a las de los magos de los circos o teatros.

En esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.

El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito: las listas de bestsellers están llenas de muy malos novelistas).

16/10/2007

Lo que hace verosímil a la ficción

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 5:36 pm

Le preguntan a Adolfo Bioy Casares ¿Qué hace verosímil la ficción? Su respuesta es la siguiente:

[…] Un largo proceso de enredar al lector, de darle pruebas, falsas pruebas -somos una variedad de prestidigitadores y nos gustaría que nos tuvieran, como a ellos, por magos- de que eso ha pasado, de que yo no lo he visto pero lo vio otra persona que merece mi confianza y a quien por ver eso le pasó esto y aquello… Por un tejido de circunstancias conducimos al lector a aceptar lo que se lee. Me parece que en literatura lo fa´ntástico es aceptable. Escribiendo conseguimos que la gente crea cosas irreales. Es claro que no creen para siempre, creen mientras leen, y no creen del todo, sino en la medida necesaria y habitual para la lectura.

En Bioy Casares a la hora de escribir, por Esther Cross y Félix della Paolera (Tusquets Editores)

15/10/2007

Escribir se parece a cocinar

archivado bajo la categoría Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 12:00 pm

Yo siempre quise saber algo de cocina, porque suelo imaginarme en un lugar solitario y tener que valerme por mí mismo, y me alarma pensar que no sé nada, porque saber escribir (si realmente sé) equivale acaso a la ignorancia universal en cuestiones prácticas. Entonces pido recetas, pregunto: «¿Cómo se hace tal plato?». Me contestan: «Es muy fácil. Pones tal cosa y tal otra, en cantidad suficiente». ¡Cantidad suficiente! ¿Qué es cantidad suficiente? A lo mejor escribir bien consiste en saber, en todo momento de la composición, cuál es la cantidad suficiente.

En Bioy Casares a la hora de escribir, de Esther Cross y Félix della Paolera (Tusquets Editores)

11/10/2007

La inspiración y el deseo

archivado bajo la categoría Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 3:04 pm

Dos argumentos que hablan del asunto de la inspiración y la voluntad, como elementos motores de la creación literaria:

La inspiración:
Aquí seré breve -y contundente. La inspiración, ese Santo Grial de los románticos, existe. Pero no creo que tengamos que emprender una cruzada para buscarla, pues ella surge en los momentos más inesperados como un rayo exterminador. Es la responsable de la concepción global -y a veces instantánea- de una narración.
Lo otro, la escritura propiamente dicha, eso que Flaubert llamaba oficio de perros, es lo que dará forma y sentido a ese primer impulso nacido del corazón, ajeno a la voluntad.

El deseo:
El deseo es una pulsión de la conciencia capaz -en sí mismo- de mantenernos con vida. El deseo siempre apunta a un objeto, y esa dirección indica el sentido del movimiento. 1) La escritura es el objeto de nuestro deseo; 2) La escritura es el mismo deseo. De cualquier manera, debemos montarnos en la ola, lanzarnos al vacío, deslizarnos cuesta abajo, colgarnos a la cola del relámpago. Aire, agua, tierra o fuego. Bienaventurados si podemos elegir, pero no imprta. Lo que cuenta es echarse a andar. Pues como muy bien lo dijera William Blake: “El que desea y no actúa engendra la peste”.

Que es como decir, que la inspiración existe, pero es la voluntad la que produce obra.

En De narrativa y narradores, de Ednodio Quintero (Universidad del Zulia)

10/10/2007

Elaborar un mundo en consonancia

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 1:47 pm

Son muchos los escritores que poseen un buen montón de talento; no conozco a escritor alguno que no lo tenga. Pero la única manera posible de contemplar las cosas, la única contemplación exacta, la única forma de expresar aquello que se ha visto, requiere algo más. El mundo según Garp es, por supuesto, el resultado de una visión maravillosa en consonancia con John Irving. También hay un mundo en consonancia con Flannery O’Connor, y otro con William Faulkner, y otro con Ernest Hemingway. Hay mundos en consonancia con Cheever, Updike, Singer, Stanley Elkin, Ann Beattie, Cynthia Ozick, Donald Barthelme, Mary Robinson, William Kitredge, Barry Hannah, Ursula K. LeGuin… Cualquier gran escritor, o simplemente buen escritor, elabora un mundo en consonancia con su propia especificidad.

Por Raymond Carver

6/10/2007

Consejo de Chejov: tacha sustantivos y adjetivos

archivado bajo la categoría Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 3:52 pm

En una carta que le escribe a Máximo Gorki, el 3 de setpiembre de 1899, Chéjov destaca la importancia de suprimir los adjetivos y los sustantivos. El fragmento forma parte de una traducción libre de Carlos Pacheco, y es importantísimo destacar la fecha: hace más de cien años que los grandes cuentistas vienen hablando de la importancia de la concisión

[…] Un consejo más: al corregir las pruebas, tacha muchos de los sustantivos y adjetivos. Usas tantos sustantivos y adjetivos que la mente del lector es incapaz de concentrarse y se cansa pronto. Si yo digo: «El hombre se sentó sobre le césped», lo entenderás de inmediato. Lo entenderás porque es claro y no pide un gran esfuerzo de atención. Por el contrario, si escribo «Un hombre alto, de barba roja, torso estrecho y mediana estatura, se sentó sobre el verde césped, pisoteado ya por los caminantes; se sentó en silencio, con cierto temor y tímidamente miró a su alrededor», no será fácil entenderme, se hará difícil para la mente, será imposible captar el sentido de imediato. Y una escritura bien lograda, en un cuento, debería ser captada inmediatamente, en un segundo […]

En Del cuento y sus alrededores, compilado por Carlos Pacheco y Luis Barrera Linares (Monte Ávila Editores)

1/10/2007

El asunto no es el tema sino el tratamiento que se le dé

archivado bajo la categoría Sobre poética - Héctor Torres @ 12:10 am

… El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo, al punto que un vulgar episodio doméstico, como ocurre en tantos admirables relatos de una Katherine Mansfield o de un Sherwood Anderson, se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico. Un cuento es significativo cuando quiebra sus propios límites con esa explosión de energía espiritual que ilumina bruscamente algo que va mucho más allá de la pequeña y a veces miserable anécdota que cuenta”.

En Algunos aspectos del cuento, de Julio Cortázar

18/08/2007

Un programa de ejercicios

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Sobre poética - Héctor Torres @ 10:16 pm

El primer día escribe un máximo de media cuartilla resumiendo tu vida. Al día siguiente otra mitad sobre lo que te sucedió durante el año. Al tercer día sobre lo que te pasó en la semana. El cuarto sobre lo que te sucedió ayer. El quinto sobre lo que harás al día siguiente. En el sexto escribe durante media hora sobre todo lo que te pase por la cabeza. Esta última prueba debes realizarla frente a un reloj para no hacer trampa. El séptimo día descansarás como Dios de todo lo que has hecho y creado.

En Miedo, pudor y deleite, de Federico Vegas (Alfaguara)

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