El subrayado es nuestro

1/04/2009

Los nuevos puritanos

archivado bajo la categoría Reseñas cortas, Apuntes sueltos, Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 10:01 pm

No, no es una religión. Aunque algo de religión hay en la literatura, después de todo. Se trata, más que de una agrupación, de un experimento. Según entiendo, dos escritores británicos (Nicholas Blincoe y Matt Thorne) de las más nuevas generaciones de narradores de ese país, reunieron a un grupo de autores de su generación, con los que coincidían en ciertos postulados estéticos, y les propusieron uan antología, con cuentos hechos para la misma, en la que se respetaran ciertas normas. Aunque cada uno de los autores invitados tiene sus propios dogmas estéticos y estilísticos, todos los cuentos presentes tiene algo en común: que el argumento, columna vertebral de la narración, aparezca desnudo de cualquier recurso estilístico. Es decir, la eliminación de todo lo que se considere artificioso en la creación de los relatos.
Para ello crearon el «Manifiesto de los nuevos puritanos». Repasado el manifiesto, concordé con algunos puntos y con otros no. Sea como sea, es un ejercicio interesante de observar, y una ocasión para conocer de qué va la más nueva narrativa británica.

MANIFIESTO DE LOS NUEVOS PURITANOS

1. Ante todo narradores, nuestro estilo es el narrativo.
2. Somos escritores de prosa y reconocemos que esta es la forma dominante de expresión. Por ello evitamos la poesía y la libertad poética en todas sus formas.
3. Pese a que reconocemos el valor del género de ficción, sea clásico o moderno, siempre nos dirigiremos hacia horizontes nuevos, destruyendo las expectativas del género existente.
4. Creemos en la simplicidad del texto y prometemos evitar todos los recursos estilísticos: retórica, incisos del autor.
5. En nombre de la claridad, reconocemos la importancia de la linealidad temporal y evitamos escenas retrospectivas, las narraciones temporales duales y los presagios.
6. Creemos en la pureza gramatical y evitamos toda puntuación elaborada.
7. Recenocemos que los trabajos publicados son también documentos históricos. Como fragmentos de la época, todos nuestros textos están fechados y transcurren en la actualidad. Todos los productos, lugares, artistas y objetos que aparecen son reales.
8. En nuestra calidad de representantes fieles del presente, nuestros textos evitarán toda especulación improbable o incognoscible sobre el pasado o el futuro.
9. Somos moralistas, por consiguiente todos los textos presentan una realidad ética reconocible.
10. Sin emabrgo, nuestro objetivo es la integridad de expresión, por encima y más allá de cualquier compromiso con la forma.

Más adelante reproduciré algunos comentarios que hacen los editores (Blincoe y Thorne) acerca de estos postulados. Algunos me parecen muy interesantes y dignos de seguir. Otros no tanto. El libro se consigue (al menos ahí lo conseguí) en Templo Interno, del Centro Plaza.

En Los nuevos puritanos (Debolsillo)

14/02/2009

El huevo como definición de cuento y novela

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Cita textual, Sobre poética - Héctor Torres @ 4:07 pm

Según él la revelación le llegó apenas esa mañana, frente a un plato donde lo esperaba relajado un huevo frito. “La claridad de su perímetro perfectamente definido (no olvidemos que Federico es tan arquitecto como escritor); su absoluta finitud y su indiscutible condición de ser exactamente lo que es retrata sin lugar a dudas al cuento. Intacto en su forma, llano en sus personajes”.
El “revoltillo” es, en cambio, la perfecta definición de la novela. Sus bordes irregulares dan cuenta de lo inasible de sus límites y su volumen caprichoso, de lo complejo de sus personajes.

Definición de cuento y novela según Federico Vegas, referido por Mitchele Vidal, en su blog http://www.imagenes-urbanas.blogspot.com/

12/01/2009

Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores 2009

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos - Héctor Torres @ 9:11 pm

La Policlínica Metropolitana convoca al PREMIO DE CUENTO “POLICLÍNICA METROPOLITANA” PARA JÓVENES AUTORES, en su tercera edición (2009).

La Policlínica Metropolitana ha instituido este premio como un reconocimiento a los jóvenes talentos venezolanos en el arte de la escritura. Con este premio se pretende promocionar y estimular la alta creación juvenil y enriquecer el patrimonio cultural escrito.

Los autores que concursen deberán regirse por las siguientes

B A S E S

1.- Podrán participar todos los autores venezolanos, o extranjeros residenciados en el país, menores de 40 años.

2.- Se admitirá un sólo cuento por autor, de tema libre, los cuales deberán ser originales, inéditos y escritos en lengua española, con extensión comprendida entre las cinco (5) y las veinticinco (25) cuartillas, a doble espacio e impresas por una sola cara. Los textos participantes deberán ser inéditos, no premiados anteriormente ni comprometidos en otro concurso o publicación.

3.- Se otorgará un 1er. premio de Bs.F. 6.000, un 2do. premio de Bs.F. 3.000 y un 3er. premio de Bs.F. 1.500. El jurado podrá otorgar, además, las menciones que considere necesarias.

4.- Los cuentos participantes serán recibidos hasta el 15 de febrero de 2009. El veredicto se dará a conocer el 15 de abril de ese año, fecha en que se precisará el día del acto de premiación. Un número limitado de cuentos podría resultar con menciones honoríficas, a consideración del jurado, con opción a ser publicados junto con el cuento ganador, sin que ello implique ninguna retribución monetaria para los autores. Policlínica Metropolitana se reserva el derecho de publicación y explotación de las obras premiadas, así como el de las menciones honoríficas, en cualquier forma y modalidad, dentro y fuera del territorio nacional, sin limitación alguna. En consecuencia, el ganador, los premiados y aquellos con posibles menciones honoríficas, cederán a Policlínica Metropolitana los derechos para editar, publicar y comercializar las obras, en un número limitado de ejemplares y por un plazo máximo de cinco (5) años, contados a partir de la fecha del concurso, aunque se trate de una coedición.

5.- Los premios serán indivisibles y no podrán ser declarados desiertos.

6.- Los textos participantes se enviarán con seudónimo, en cuadruplicado, a la siguiente dirección: Junta Directiva, Sótano 2, Policlínica Metropolitana, Calle A-1, Urbanización Caurimare, Caracas, 1060. En sobre aparte se colocarán el nombre del cuento, el seudónimo y los datos completos del autor (nombre, dirección, CI, teléfono, correo y un breve CV literario). También podrán participar enviando al correo electrónico: concursodecuentos@pcm.com.ve y un archivo adjunto con el cuento en word, y otro con los datos del autor.

7.- El jurado del concurso estará integrado por los escritores Ednodio Quintero, Alberto Barrera Tyzska y Krina Ber.

8.- Todo lo no estipulado en estas bases será resuelto por el Comité Organizador.

9.- Los ganadores se comprometen a participar personalmente en la ceremonia de entrega del premio, actos de presentación y promoción de su obra. Los autores ganadores y aquellos con menciones honoríficas autorizarán a los organizadores del premio utilizar su nombre e imagen con fines promocionales.

10.- No podrán participar aquellas personas que trabajen en la Policlínica Metropolitana, C. A., ni en sus empresas filiales.

10/05/2008

Karla y la bicicleta

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias, Cita textual - Héctor Torres @ 7:26 pm

Presentación de La huella del bisonte (Editorial Norma, colección La otra orilla)
Fecha: El próximo 15 de mayo, a las 7:00 pm.
Lugar: Espacios Abiertos Econoinvest, en la planta baja de la Torre Mene Grande, Los Palos Grandes, Caracas.
Las palabras de presentación estarán a cargo de Oscar Marcano
El vino será por cuenta de la casa

Capítulo 1:

Un viejo dictador quiso tentar su fortuna y perdió un plebiscito que daba por ganado. Era 1988, año en que Irán e Irak finalizaron su estúpida guerra con un score de cero a cero, y el oso soviético inició su retiro de Afganistán. El mismo en que Raquel se mudaría de la casa en la que vivió buena parte de la vida de su hija, acatando las instrucciones del destino, llegadas bajo el pedestre formato de una orden de desalojo.
La tarde que recibió el documento cumplía treinta y cinco años. Cumplía, también, cuatro meses desempleada. El documento lo recibió su hija, que antes de saber de qué se trataba, se había sentido importante atendiendo la inusual visita del cartero. Con la carta en la mano, la mujer lloró y maldijo al viejo cara de sapo, y la chica la secundó sin tener muy claro las implicaciones del asunto. Una de ellas era que su bicicleta no la acompañaría al que sería su nuevo hogar.

Sin saber que disfrutaba del último agosto de esas calles despejadas, la niña se inclinó sobre los pedales para aumentar la velocidad. Luego de un par de enérgicas pedaleadas, se dejó caer con suavidad, inclinando su cuerpo hasta tropezar la punta del asiento. Aprovechando el impulso y la larga recta, atravesó la calle balanceando la pelvis hacia delante y hacia atrás con expresión ausente, sintiendo la vibración producida por las irregularidades del asfalto, que se expandía a todo el cuerpo cada vez que se inclinaba sobre el manubrio.
Aunque la tarde estaba fresca y la brisa le daba de lleno, una expresión concentrada endurecía su cara de niña. Rodó sin prisa hasta detenerse frente a una pared verde agua. La puerta estaba entreabierta. Con un empujón de la rueda delantera entró en la casa, dejando en el pasillo la bicicleta y su duro asiento de cuero negro, humedecido por el dulzor de su intimidad.
Sin detenerse a saludar, subió corriendo hasta su cuarto.
¿Te acordaste?, preguntó una voz desde la cocina.
Me baño y bajo, respondió sin aminorar la carrera.
La piel le brillaba por el sudor. Olvidó llevar a casa la fruta que la mamá le había encargado del abasto, pero no quiso distraerse con eso. Estaba urgida por mitigar la agitación que había alimentado con cada pedaleada.
Y sabía cómo hacerlo.
Lo descubrió sin proponérselo, un par de meses atrás. Ese cuerpo que se le volvía extraño le había estado enviando perentorias señales, y una tarde calurosa cedió a su invitación, abriendo una puerta enorme. Luego de atravesarla, asustada por lo que había descubierto, huyó de la soledad de su cuarto y de esa pesada puerta que no sería fácil volver a cerrar.
Una puerta que daba a un salón largo y húmedo, sin fondo aparente.
Ese día, en un impulso desconocido, agarró la bicicleta y se lanzó a la calle. Apenas se sentó, recibió una plácida descarga que se le regó por el cuerpo como leche tibia. Sintió en las caderas una mezcla de crispación y bienestar que se incrementaba en tanto ejercía presión contra el asiento de la bicicleta.
Comenzó a pedalear con fuerza, dando vueltas a la manzana.
Lejos de disminuir, las sensaciones aumentaban con cada vuelta, como la temperatura dentro de su ropa interior. Como cuando tenía ganas de orinar, pero de un modo más inquietante.
Y más placentero.
Luego de varias vueltas, regresó a casa agotada. Al llegar a su cuarto, algo en el pecho, sin definición ni pausa, le impedía estarse quieta. Dejó entonces que el instinto tomara el control. Cerró la puerta, echó el seguro y, con prisa, se quitó toda la ropa. La mamá dijo algo que no escuchó.
Se me olvidó, respondió.
Las medias, la franela, el sostén, parecían casas arrasadas por un huracán. Del otro lado del mundo la mamá insistía en decir cosas que ella no lograba descifrar. Se paró frente al espejo y se sobresaltó. Cada día lo mismo. La chica desnuda frente a sí le parecía tan distinta a la que era apenas uno, dos años atrás. No dejaba de asombrarle con qué prisa le crecían los pechos, con sus manchas oscuras que se derramaban espesamente, como sirop de chocolate.
Se paró al lado de la cama que en un tiempo compartió con Sarah y Cristina, e inició los ritos que sus nuevas formas le sugerían. Ondular el cuerpo, mover las caderas, ensayar poses y miradas de vampiresa, bailando frente al espejo, sin quitarle la vista a sus trémulos pechitos. Una música venida de adentro le hacía girar la pelvis, con una cadencia rítmica y natural, como la de la cadena de su bicicleta.
Se convertía, entonces, en Madonna. O en Cindy Lauper.
Cientos, miles de miradas masculinas deliraban ante sus movimientos. Otras veces se sentía Catherine Fullop, Gigi Zanchetta, Rudy Rodríguez, las heroínas de las telenovelas que seguía con devoción, acompañándolas en sus lágrimas y risas a través de las veleidades del amor. Vuelta de nuevo a su tarima imaginaria, sin detener la danza, comenzó a bajarse las pantaletas, con el mismo susto de siempre, mirando de reojo de cuando en cuando, como si viera furtivamente una película prohibida.
Desnuda del todo, con la prenda de corazones estampados enredada en uno de sus tobillos, se detuvo. Suspiró hondo, desde muy adentro, para aquietar la respiración. Le turbaba verse los huesos de la cadera, o los vellos que cubrían su pubis.
Una lanita oscura, que comenzaba a tupirse. Se recorría el cuerpo con las manos y, aun sintiendo el contacto, no dejaba de sentirlo ajeno, de pensar que esa era una desconocida.
Sus novedades la excitaban tanto como las palabras que las nombraban. Verse en el espejo, tocarse y repetir vello púbico, provocaba un hilito de frío en su pecho. Nalgas, decía, y clavaba sus deditos en la carne. Pezones, y la mirada le brillaba y en sus labios resbalaba una sonrisa. Pezones, repetía y los rozaba con las palmas de las manos, o los halaba suavemente, mientras adquirían una turgencia inmediata. Le asombraba constatar las dimensiones que adquirían. Tocar y nombrar le generaba el deseo de seguir deslizando sus manos por esa piel que aún exhibía una tersura infantil. Apretó duro las piernas entre sí y suspiró cuando el ardor alcanzó sus caderas.
El instinto no requiere adiestramiento. Aunque le avergonzaba admitirlo, conocía el método para calmar esa inquietud cuando resultaba intolerable. Se metía al baño del cuarto, abría el grifo de la regadera y entraba en ella. El agua resbalaba por su cuerpo. Una mano abrazaba su garganta. Cerraba los ojos. Conocía el santo y seña y lo había convertido en ceremonia cotidiana. Deslizaba su índice desde la garganta hacia abajo, atravesando el pecho, el vientre, los más viejos recuerdos, la calle solitaria, los sueños impronunciables, el desasosiego, la lanita mojada… Cuando tropezaba con el sitio, daba un respingo.
Entonces comenzaba a frotar.
Después del baño, las emociones eran ambiguas. Aunque distendida, la abrumaba la culpa. Terminaba de vestirse cuando un sonido brusco la sobresaltó. Habían intentado abrir la puerta, y se alivió al recordar que había puesto el seguro.
Se enfría la comida, señaló una voz. Sin jugo, porque se te olvidó otra vez la fruta.
En un gesto mecánico agarró el cepillo y, aún temblando, se peinó frente al espejo.
Ahora te la pasas encerrada, se quejó la voz alejándose por el pasillo.
Karla echó un último vistazo al espejo en busca de elementos delatores y, al no encontrarlos, salió del cuarto. No sin antes buscar con la vista a Cristina y Sarah, que desde los clavos en la pared en los cuales fueron a parar hace algún tiempo, observaban con actitud neutral, sin juzgarla ni secundarla.

Es como un calambre rico que empieza aquí y se riega hasta acá, se confesaba a sí misma, tratando de explicarse lo que le producía el contacto de su dedo con el botoncito. Debo ser una enferma, se reprochaba en las noches, dando vueltas en la cama, intentando reprimir el deseo de seguir descubriendo. Pero era un calambre vicioso y había que tener mucha fuerza de voluntad para evitarlo. Sus manos de uñas cortas erraban por la quietud de la sábana hasta que caían, sin querer, en el botoncito. En esas noches se dormía tarde, extenuada por la euforia.

La bicicleta te está sacando piernas de futbolista. Ve a ver si paras un poco, le repetía la mamá cuando, en las noches, veían televisión en la sala.
Karla, en guardia de inmediato, se estiraba instintivamente la batita de dormir para cubrirlas de la vista que husmeaba.
Pero sabía que era en vano. Raquel, que todo lo descubre, tarde o temprano se enteraría.

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De venta en todas las librerías de Venezuela y en la librería de Norma

7/05/2008

Ficción Breve ya está en el aire

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 1:30 pm

Con un nuevo diseño y una estructura más ágil que permitirá ofrecer información al día, ya salió al aire el portal Ficción Breve Venezolana. En este nuevo diseño se conjuga la revista literaria de siempre (con actualizaciones quincenales y mensuales de cuentos, reseñas, ensayos y entrevistas sobre literatura venezolana), con una base de datos de la literatura venezolana (con fichas de autores, textos y libros) y un portal de noticias dedicado a difundir las novedades y noticias en el mundo literario y editorial venezolano. En este nuevo portal también se implantará una ventana a la blogósfera literaria venezolana, y mucha información de interés. Por otra parte, el boletín semanal continuará llegando a todos sus suscriptores.
Los invitamos a visitarla.

21/04/2008

Otros quince dejan su testimonio

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 6:43 pm


La primera edición de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana dejó como testimonio el libro De la urbe para el orbe, que fue editado por Alfa Editorial y contó con un prólogo de Luis Barrera Linares. Ahora, al finalizar las jornadas de la tercera edición, ya podremos tener en nuestras manos el testimonio escrito de la segunda edición, que incluyó a autores como Mario Morenza, Leopoldo Tablante, Gisela Kozak, Carlos Ávila, Víctor Vegas, Eduardo Cobos, Ana García Julio, entre otros. El libro lo edita la Fundación para la Cultura Urbana y se llama Quince que cuentan, el cual tiene un prólogo de Carlos Pacheco, otro reconocido investigador literario venezolano. Esos libros van quedando como herramientas para armar esos tanteos de bosquejar los perfiles literarios del futuro cercano en la narrativa venezolana. Algunas de esas voces seguirán sonando. Otras se evaporarán. Ya el tiempo dirá qué queda de este esfuerzo.
La presentación de Quince que cuentan tendrá lugar en el Centro Cultural Chacao, este viernes 25, al finalizar (como ya dijimos) la última jornada de la III Semana de la Nueva Narrativa Urbana. Quedan cordialmente invitados

13/04/2008

Allí nos dirán lo que tienen para ofrecer

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 2:59 pm

La revista El Librero, excelente manera de enterarse acerca de las novedades editoriales presentes en el mercado venezolano, organizó una serie de conferencias para ser desarrolladas durante el Salón del Libro 2008. Acá invitamos a una de ellas, la cual se llevará a cabo el lunes 14 de abril, a partir de las 7:30 pm, y tiene por título: ¿Tiene algo nuevo que decir la joven narrativa venezolana?. En esa mesa se conocerán las opiniones de algunas de las voces más destacadas entre las nuevas generaciones de narradores venezolanos: Salvador Fleján, Rodrigo Blanco, Leopoldo Tablante (los cuales han publicado recientemente sus títulos editados por la editorial Random House Mondadori), Fedosy Santaella y Roberto Echeto, el primero de ese lote en aparecer en el panorama literario emergente de Venezuela. Estaré acompañando a estos autores (de entre 28 y 40 años) en calidad de moderador, y espero que allí salgan algunas pistas interesantes para establecer por dónde viene, en cuanto a propuestas temáticas y estilísticas, la nueva narrativa venezolana.
El asunto es en el Salón del Libro, allá en la CIEC (Universidad Metropolitana). Están todos cordialmente invitados.

14/01/2008

Adriano

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos - Héctor Torres @ 3:35 am

La noticia llegó en una breve nota de correo, enviada desde Cumaná:

Ahora, hace unos momentos, Adriano González León
se fue a encender sus hogueras en el país libre que anhelaba con toda su alma.
Que encuentre la paz que el país también necesita.

Eso fue el pasado sábado, a eso de las 5 de la tarde. La firmaba Silvio Orta. Y efectivamente, el infarto había encontrado a Adriano en una mesa de una barra de Las Mercedes. Mejor escenario imposible, para un irreductible miembro de aquella famosa República del Este, amigo de la tertulia inteligente y de la buena compañía.
Su erudición era impresionante. El que llegó a asistir a un taller o una de sus clases, el que lo pudo escuchar en cualquier ocasión, sabe que no requería de apuntes para soltarse a hablar de los más diversos temas de la Historia Universal, sin estirada pedantería y sí con infinita pasión. Incluso, lógraba que el oyente sintiera esos temas como algo cotidiano. Que se sintiera enamorado de la belleza que acompaña la apasionante Historia del hombre, con sus crueldades y contradicciones.
Un merecido homenaje, hace unos cuantos años, en el Corp Banca; y un premio de Novela con su nombre, lo trajeron de vuelta a la cotidianidad de los bautizos, al espacio público, a la columna de prensa, donde pudimos disfrutar de su agudeza. Y de su vertical desprecio por la vulgaridad, por los necios con micrófono, por la soberbia ignorancia de ciertos personajes de la política nacional.
Fue mucho lo que nos dio. Ahora es menester su justo descanso. Y que en su memoria, y en la de otros que, como él, ya no están, debemos seguir haciendo posible un mundo donde la literatura, la historia del Hombre, la sed de conocer, el hábito de la reflexión, ocupen el lugar que se merecen.

La próxima copa que lleve a mis labios, la tomaré en su honor.

12/11/2007

El amor en tres platos, en Papiros 2007 (Equinoccio)

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias - Héctor Torres @ 5:26 pm


Presentación de la Colección Papiros 2007, de Equinoccio, conformada por: los poemarios El resplandor del instante, de Luisiana Itriago, y Libro del aire, de Pausides González (presentados por Lourdes Sifontes); los libros de ensayo Realidad y literatura (reedición), de Rafael Cadenas y Mundos de tinta y pael: el libro en la Venezuela colonial (ganador en 2006 del Premio Bienal de Ensayo Enrique Bernardo Núñez), de Diego Rojas Ajmad (presentados por Rocardo Bello); la reedición de la novela Ojo de pez, de Antonieta Madrid y el libro de cuentos El amor en tres platos, de Héctor Torres (presentados por Carmen Vincenti).
Miércoles 14 de noviembre / Hora: 7:30 pm
Lugar: Ciudad Banesco, Av. Ppal. Bello Monte, entre calles Lincoln y Sorbona, Caracas

31/10/2007

La vida según el cine (de Hollywood)

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Cita textual - Héctor Torres @ 11:56 am

El cine y la televisión devoran más talento e imaginación que mil minotauros. Ambos medios necesitan la auténtica originalidad del novelista, pero sólo la aceptan debilitada: si piensas, te vas a la calle, como mínimo. Una vez me entrevisté con un famoso productor de Hollywood que me dio una lista de «lo que no les gusta a los americanos». Han hecho estudios de mercado y lo saben. A los americanos no les gustan las películas con paisajes nevados. A los americanos no les gustan las películas con granjeros. A los americanos no les gustan las películas en las que los protagonistas de la historia sean extranjeros. La lista seguía, pero dejé de escuchar porque la película de la que yo había ido a hablar trataba del primer invierno en Iowa de una familia de inmigrantes vietnamitas.

En Para ser novelista, de John Gardner (Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja)

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