El subrayado es nuestro

23/07/2009

Primer Concurso de Micro Cuentos en Twitter

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 10:07 pm

Los portales literarios ficcionbreve y panfletonegro, con el patrocinio del Grupo Planeta de Venezuela, a fin de promover el uso de las nuevas herramientas tecnológicas en la difusión y la creación literaria y el uso de estar herramientas entre los escritores, anuncian la creación del

1º Concurso de Micro Cuentos en Twitter (@1cmct), el cual se regirá por las siguientes BASES:

1.- Podrá participar todo aquel que lo desee, desde su cuenta personal de twitter, indistintamente de su nacionalidad, que escriba en castellano y esté residenciados en cualquier país del continente americano.
2.- Para participar deberá enviar un (1) microcuento o twitt (de un máximo de 135 caracteres, incluyendo los espacios), desde su cuenta de twitter, remitido a @1cmct. Es indispensable que la cuenta sea propia, porque se considerará como participante exclusivamente al dueño de la cuenta desde la cual se remite el cuento.
3.- Los microcuentos o tweets podrán participar en el período comprendido entre el 1º de agosto y el 15 de septiembre de 2009, ambos días incluidos (hora de Venezuela). El autor que envíe más de un cuento quedará descalificado del certamen, aunque se podrá borrar y sustitur el texto participante hasta el cierre de la convocatoria. Se tomará como participación definitiva el último cuento/versión enviado dentro del lapso de recepción.
4.- Se premiarán los tres mejores cuentos. Los premios consistirán en lotes de 10, 7 y 5 títulos, respectivamente, de las diversas colecciones literarias de la Editorial Planeta (entre ellos las más recientes novedades del Premio Planeta, Planeta Casas de América, Seix Barral y otros).
5.- El veredicto se dará a conocer el 10 de octubre, en el marco de la celebración de los 10 años de los portales organizadores.
6.- El concurso NO podrá ser declarado desierto.
7.- La participación en este concurso supone la aceptación de estas bases.
8.- Todo lo no previsto será resuelto por el Comité Organizador.

RECUERDA, para participar debes enviar un mensaje público a @1cmct desde tu cuenta de Twitter

18/07/2009

Obras participantes en el Premio de la Crítica a la Novela del 2008

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 7:01 pm

Lista definitiva de títulos participantes en la Primera Edición del Premio de la Crítica a la mejor Novela del 2008

Título (editorial) /Autor (ordenadas alfabéticamente)

01.- Bajo las ruedas del tiempo (Mondadori) / Carmen Vincenti
02.- Cicatriz (Planeta) / Juan Carlos Sosa Azpúrua
03.- Close Up (Alfaguara) / Armando Coll
04.- Demiurgo S. A. (edición del autor) / Alberto Castillo Vicci
05.- El abrazo del tamarindo (Alfagura) / Milagros Socorro
06.- El crepúsculo del hebraísta (Alfa Editorial) / Atanasio Alegre
07.- El pasajero de Truman (Mondadori) / Francisco Suniaga
08.- El último fantasma (Alfaguara) / Eduardo Liendo
09.- Hombres de petróleo (Maltiempo editores) / Juan Páez Ávila
10.- La cruz más lejana del puerto (Alfa Editorial) / Edilio Peña
11.- La distorsión (Plaza & Janés) / J. E. Chejín
12.- La fascinación de la víctima (Alfa Editorial) / Ana Teresa Torres
13.- La pesquisa final (Mondadori) /Fernando Yurman
14.- La Senda de los diálogos perdidos (Equinoccio) / Mario Morenza
15.- Memorias de la esperanza (Alfa Editorial) / José Sánchez Lecuna
16.- Memorias de un refugiado (Asociación de Escritores de Mérida) / José Gregorio Parada
17.- Muerte en la víspera (Mondadori) / Pedro Rangel Mora
18.- Pasillos de mi memoria ajena (Monte Ávila) / Mario Morenza
19.- Un vampiro en Maracaibo (Alfaguara) / Norberto José Olivar
20.- Unisex (Aguilar) / Carlos Flores
21.- Vivir en vano (Alfagura) / Hugo Prieto

JURADO:
Mariana Libertad Suárez (USB)
Arnaldo Valero (ULA)
Carlos Sandoval (UCV)

29/04/2009

BASES DEL PREMIO DE LA CRÍTICA, organizado por Ficción Breve Venezolana

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 3:50 pm

Con el fin de promover la obra novelística venezolana contemporánea, y apoyar el trabajo de autores y editoriales locales, así como reivindicar la figura del crítico especializado, el portal literario Ficción Breve Venezolana, con el patrocinio del grupo de empresas Econoinvest y el apoyo del Centro Cultural Chacao, ha decidido instaurar el

Premio de la Crítica a la novela del año
el cual tendrá un carácter anual y se regirá por las siguientes bases:

1.- Podrán participar todas las novelas de autores venezolanos, editadas en el país durante el lapso comprendido entre el 01 de enero y el 31 de diciembre del año 2008.

2.- Las novelas participantes podrán ser postuladas por el autor o por la editorial. Podrán participar obras publicadas por todas las editoriales con sede en el país, sean estas comerciales, internacionales, alternativas, gubernamentales, universitarias e, incluso, ediciones de autor.

3.- La obra ganadora recibirá un premio en metálico de Bs. 5.000,00 (cinco mil bolívares), el cual será indivisible y no podrá ser considerado desierto. De igual manera, el jurado podrá otorgar una o dos menciones honoríficas, si así lo considera pertinente.

4.- Los interesados en participar deberán consignar tres (3) ejemplares de la novela (junto a un sobre con sus datos personales y de contacto), a la siguiente dirección: Centro Cultural Chacao, Av. Tamanaco, El Rosal, detrás del Centro Lido, en horario comprendido entre las 2:00 y las 5:00 pm. Las obras serán recibidas entre el 27 de abril y el 05 de junio del presente año.

5.- El jurado de la presente edción estará conformado por los investigadores: Carlos Sandoval (UCV), Mariana Libertad Suárez (USB) y Arnaldo Valero (ULA).

6.- El Premio será entregado en un acto especial, en el marco de la celebración de los 10 años de Ficción Breve Venezolana, el cual será oportunamente anunciado por los organizadores.

7.- Todo lo no establecido en las presentes bases será resuelto por el Comité Organizador en conjunto con los Miembros del Jurado.

La nota con las bases se puede leer aquí: http://www.ficcionbreve.org/site/contenido.php?id=1531

Contacto de prensa: Lennis Rojas (0426-5109630) / lrojas@ficcionbreve.org

24/03/2009

IV Semana de la Nueva Narrativa Urbana ya tiene fecha

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 4:20 pm

El Pen de Venezuela, conjuntamente con Cultura Chacao, anunció el cronograma de la IV Edición de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, la cual se llevará a cabo en el Centro Cultural Chacao, ubicado en El Rosal, del 20 al 24 de abril de este año, a las siete de la noche.
Los participantes para esta edición son: Lucas García, Carlos Díaz y Rodrigo Lares, acompañados por Krina Ber (lunes 20), Leo Campos, Alejandro Sebastiani y Gloria Dolande, acompañados por Carlos Sandoval (martes 21), Luis Guillermo Franquiz, Manuel Llorens y Kaury Ramos, acompañados por Gisela Kozak (miércoles 22), Mariana Libertad Suárez, Hensli Rahn y Néstor Bermúdez, acompañados por Humberto Mata (jueves 23) y Vicente Ulive, Martha Durán y Ronald Delgado, acompañados por Rubi Guerra para el viernes 24, día en que se cierra el evento. Este evento es coordinado por los narradores venezolanos Ana Teresa Torres y Héctor Torres.
La Semana de la Nueva Narrativa Urbana es un evento anual que busca crear un espacio para la difusión de las voces representativas de los más nuevos perfiles en la narrativa venezolana contemporánea, y en el mismo han participado algunas de sus voces emergentes más conocidas de la actualidad, tales como: Rodrigo Blanco, Roberto Martínez Bachrich, Gisela Kozak, Salvador Fleján, Krina Ber, Miguel Hidalgo, Mario Morenza, Keila Vall, Carlos Ávila, Fedosy Santaella, Adriana Villanueva, Eduardo Cobos y Leopoldo Tablante. Alguos de los más reconocidos autores venezolanos han acompañado este evento: Eduardo Liendo, Carlos Noguera, José Pulido, Alberto Barrera, Oscar Marcano, Milagros Socorro y Federico Vegas, así como otros importantes autores del país.

12/07/2008

Conversando en Las Musas

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 9:15 pm

27/06/2008

Editar para tiempos y lectores digitales

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 2:43 am


Este martes 1º de julio, a las 11:00 am, la editorial de la Universidad Simón Bolívar conmemorará sus 35 años de fundada. Para ello ha organizado el Foro: El libro en la era digital. Impacto de la tecnología digital en investigación, docencia, edición y comunicación. Los ponetes serán Saadia Sánchez Vegas, Héctor Torres y Aquiles Esté, con la participación de la directora de la Biblioteca de la USB, Myriam Araujo, como moderadora.
Siempre serán interesantes y fructíferos los espacios en lso que se discuta el futuro de la edición digital. Es una realidad insoslayable la cual las universidades y las editoriales no pueden negar por dogmas y mal entendidos romanticismos. Se trata, al contrario, de saber aprovechar toda la plataforma tecnológica (desarrollada para fines bien pragmáticos) para generar contenido cultural. Humanizar la red con contenido. ¿Utópico? ¿Ingenuo? ¿Romántico? Tal vez, pero el tema siempre vale una disertación.
Quedan, pues, invitados.
Universidad Simón Bolívar, Sala de Conferencias de la Biblioteca Central, Sartenejas.

10/06/2008

Este jueves en Liberarte

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 9:34 pm


Para los que estén a esa hora por los lados de Los Chaguaramos… para los que no la han comprado… para los que la compraron y quieren compartir una dedicatoria y unas palabras… Para los que les gustó y los que no… En fin, que este jueves 12 de junio, vamos a estar reunidos en la Librería Liberarte, del Centro Comercial Los Chaguaramos, en Caracas, desde las 5 de la tarde, compartiendo con amigos y lectores una sesión de firma de ejemplares de La huella del bisonte.
Están todos cordialmente invitados.

PAra los que quieren asomarse por dónde va la cosa,
el primer capítulo en formato .PDF

6/06/2008

Eugenio Montejo: un faro en momentos de oscuridad

archivado bajo la categoría Notas y noticias - Héctor Torres @ 12:28 pm

Es poco lo que se pueda agregar en torno al dolor que nos embarga ante la importante pérdida de la voz del poeta Eugenio Montejo. El estupor es mucho. Elizabeth Schön, Adriano González León, Eugenio Montejo… Voces lúcidas que supieron leer su tiempo y dejarnos un importante legado.
Quizá valga la pena, para no olvidarlo nunca, recordar unas palabras que dijo Montejo durante una rueda de prensa para el lanzamiento del taller Escribas, hace algunos años. Alertó a los presentes de que lo más peligroso de los totalitarismos no era que pretendían cambiar el sentido de la realidad, sino que pretendían cambiar el sentido de las palabras, y que por ello era nuestro deber luchar por preservar el idioma y sus significados.
Hay palabras que no hay manera de trocarlas en sus contrarios: belleza, poesía, libertad, paz.
Sus muchos títulos en poesía y en ensayo, sus palabras, serán la herencia que nos deja a todos.
Debemos valorarla.

18/05/2008

Ningún momento importante de nuestras vidas tiene una segunda oportunidad

archivado bajo la categoría Notas y noticias, Cita textual - Héctor Torres @ 2:51 am

—Karla juzga peligrosas y malignas a las otras mujeres y crece “con toda la maligna sabiduría con que crecen las mujeres para defenderse de un mundo adverso”. Sin embargo no se defiende sólo de ellas, sino también de los hombres, quienes aunque “son el poder”, en realidad “son más frágiles de lo que aparentan”. Así, ella se convierte en “el advertido veneno, el que envicia y hace despreciar al mundo”. ¿Cómo entra Karla en conciencia de que es ese veneno?

Quizá nunca hay conciencia absoluta. Es como preguntarse si sabe la culebra que si se muerde se envenena, o conocerá la abeja la magnitud de su ponzoña. Sospecho que no. Que lo intuirán sin conciencia. Saben que sus armas están ahí, y las van a usar cuando el instinto lo indique. Y lo van a hacer sin pestañear y sin entrar en otras consideraciones ajenas a la exclusiva y elemental necesidad de sobrevivir. Seguramente la única idea que empuja su actuación es la certeza de que ningún momento importante de nuestras vidas tiene una segunda oportunidad.

Entrevista realizada por Jorge Gómez Jiménez, para Letralia (léala completa acá)

10/05/2008

Karla y la bicicleta

archivado bajo la categoría Apuntes sueltos, Notas y noticias, Cita textual - Héctor Torres @ 7:26 pm

Presentación de La huella del bisonte (Editorial Norma, colección La otra orilla)
Fecha: El próximo 15 de mayo, a las 7:00 pm.
Lugar: Espacios Abiertos Econoinvest, en la planta baja de la Torre Mene Grande, Los Palos Grandes, Caracas.
Las palabras de presentación estarán a cargo de Oscar Marcano
El vino será por cuenta de la casa

Capítulo 1:

Un viejo dictador quiso tentar su fortuna y perdió un plebiscito que daba por ganado. Era 1988, año en que Irán e Irak finalizaron su estúpida guerra con un score de cero a cero, y el oso soviético inició su retiro de Afganistán. El mismo en que Raquel se mudaría de la casa en la que vivió buena parte de la vida de su hija, acatando las instrucciones del destino, llegadas bajo el pedestre formato de una orden de desalojo.
La tarde que recibió el documento cumplía treinta y cinco años. Cumplía, también, cuatro meses desempleada. El documento lo recibió su hija, que antes de saber de qué se trataba, se había sentido importante atendiendo la inusual visita del cartero. Con la carta en la mano, la mujer lloró y maldijo al viejo cara de sapo, y la chica la secundó sin tener muy claro las implicaciones del asunto. Una de ellas era que su bicicleta no la acompañaría al que sería su nuevo hogar.

Sin saber que disfrutaba del último agosto de esas calles despejadas, la niña se inclinó sobre los pedales para aumentar la velocidad. Luego de un par de enérgicas pedaleadas, se dejó caer con suavidad, inclinando su cuerpo hasta tropezar la punta del asiento. Aprovechando el impulso y la larga recta, atravesó la calle balanceando la pelvis hacia delante y hacia atrás con expresión ausente, sintiendo la vibración producida por las irregularidades del asfalto, que se expandía a todo el cuerpo cada vez que se inclinaba sobre el manubrio.
Aunque la tarde estaba fresca y la brisa le daba de lleno, una expresión concentrada endurecía su cara de niña. Rodó sin prisa hasta detenerse frente a una pared verde agua. La puerta estaba entreabierta. Con un empujón de la rueda delantera entró en la casa, dejando en el pasillo la bicicleta y su duro asiento de cuero negro, humedecido por el dulzor de su intimidad.
Sin detenerse a saludar, subió corriendo hasta su cuarto.
¿Te acordaste?, preguntó una voz desde la cocina.
Me baño y bajo, respondió sin aminorar la carrera.
La piel le brillaba por el sudor. Olvidó llevar a casa la fruta que la mamá le había encargado del abasto, pero no quiso distraerse con eso. Estaba urgida por mitigar la agitación que había alimentado con cada pedaleada.
Y sabía cómo hacerlo.
Lo descubrió sin proponérselo, un par de meses atrás. Ese cuerpo que se le volvía extraño le había estado enviando perentorias señales, y una tarde calurosa cedió a su invitación, abriendo una puerta enorme. Luego de atravesarla, asustada por lo que había descubierto, huyó de la soledad de su cuarto y de esa pesada puerta que no sería fácil volver a cerrar.
Una puerta que daba a un salón largo y húmedo, sin fondo aparente.
Ese día, en un impulso desconocido, agarró la bicicleta y se lanzó a la calle. Apenas se sentó, recibió una plácida descarga que se le regó por el cuerpo como leche tibia. Sintió en las caderas una mezcla de crispación y bienestar que se incrementaba en tanto ejercía presión contra el asiento de la bicicleta.
Comenzó a pedalear con fuerza, dando vueltas a la manzana.
Lejos de disminuir, las sensaciones aumentaban con cada vuelta, como la temperatura dentro de su ropa interior. Como cuando tenía ganas de orinar, pero de un modo más inquietante.
Y más placentero.
Luego de varias vueltas, regresó a casa agotada. Al llegar a su cuarto, algo en el pecho, sin definición ni pausa, le impedía estarse quieta. Dejó entonces que el instinto tomara el control. Cerró la puerta, echó el seguro y, con prisa, se quitó toda la ropa. La mamá dijo algo que no escuchó.
Se me olvidó, respondió.
Las medias, la franela, el sostén, parecían casas arrasadas por un huracán. Del otro lado del mundo la mamá insistía en decir cosas que ella no lograba descifrar. Se paró frente al espejo y se sobresaltó. Cada día lo mismo. La chica desnuda frente a sí le parecía tan distinta a la que era apenas uno, dos años atrás. No dejaba de asombrarle con qué prisa le crecían los pechos, con sus manchas oscuras que se derramaban espesamente, como sirop de chocolate.
Se paró al lado de la cama que en un tiempo compartió con Sarah y Cristina, e inició los ritos que sus nuevas formas le sugerían. Ondular el cuerpo, mover las caderas, ensayar poses y miradas de vampiresa, bailando frente al espejo, sin quitarle la vista a sus trémulos pechitos. Una música venida de adentro le hacía girar la pelvis, con una cadencia rítmica y natural, como la de la cadena de su bicicleta.
Se convertía, entonces, en Madonna. O en Cindy Lauper.
Cientos, miles de miradas masculinas deliraban ante sus movimientos. Otras veces se sentía Catherine Fullop, Gigi Zanchetta, Rudy Rodríguez, las heroínas de las telenovelas que seguía con devoción, acompañándolas en sus lágrimas y risas a través de las veleidades del amor. Vuelta de nuevo a su tarima imaginaria, sin detener la danza, comenzó a bajarse las pantaletas, con el mismo susto de siempre, mirando de reojo de cuando en cuando, como si viera furtivamente una película prohibida.
Desnuda del todo, con la prenda de corazones estampados enredada en uno de sus tobillos, se detuvo. Suspiró hondo, desde muy adentro, para aquietar la respiración. Le turbaba verse los huesos de la cadera, o los vellos que cubrían su pubis.
Una lanita oscura, que comenzaba a tupirse. Se recorría el cuerpo con las manos y, aun sintiendo el contacto, no dejaba de sentirlo ajeno, de pensar que esa era una desconocida.
Sus novedades la excitaban tanto como las palabras que las nombraban. Verse en el espejo, tocarse y repetir vello púbico, provocaba un hilito de frío en su pecho. Nalgas, decía, y clavaba sus deditos en la carne. Pezones, y la mirada le brillaba y en sus labios resbalaba una sonrisa. Pezones, repetía y los rozaba con las palmas de las manos, o los halaba suavemente, mientras adquirían una turgencia inmediata. Le asombraba constatar las dimensiones que adquirían. Tocar y nombrar le generaba el deseo de seguir deslizando sus manos por esa piel que aún exhibía una tersura infantil. Apretó duro las piernas entre sí y suspiró cuando el ardor alcanzó sus caderas.
El instinto no requiere adiestramiento. Aunque le avergonzaba admitirlo, conocía el método para calmar esa inquietud cuando resultaba intolerable. Se metía al baño del cuarto, abría el grifo de la regadera y entraba en ella. El agua resbalaba por su cuerpo. Una mano abrazaba su garganta. Cerraba los ojos. Conocía el santo y seña y lo había convertido en ceremonia cotidiana. Deslizaba su índice desde la garganta hacia abajo, atravesando el pecho, el vientre, los más viejos recuerdos, la calle solitaria, los sueños impronunciables, el desasosiego, la lanita mojada… Cuando tropezaba con el sitio, daba un respingo.
Entonces comenzaba a frotar.
Después del baño, las emociones eran ambiguas. Aunque distendida, la abrumaba la culpa. Terminaba de vestirse cuando un sonido brusco la sobresaltó. Habían intentado abrir la puerta, y se alivió al recordar que había puesto el seguro.
Se enfría la comida, señaló una voz. Sin jugo, porque se te olvidó otra vez la fruta.
En un gesto mecánico agarró el cepillo y, aún temblando, se peinó frente al espejo.
Ahora te la pasas encerrada, se quejó la voz alejándose por el pasillo.
Karla echó un último vistazo al espejo en busca de elementos delatores y, al no encontrarlos, salió del cuarto. No sin antes buscar con la vista a Cristina y Sarah, que desde los clavos en la pared en los cuales fueron a parar hace algún tiempo, observaban con actitud neutral, sin juzgarla ni secundarla.

Es como un calambre rico que empieza aquí y se riega hasta acá, se confesaba a sí misma, tratando de explicarse lo que le producía el contacto de su dedo con el botoncito. Debo ser una enferma, se reprochaba en las noches, dando vueltas en la cama, intentando reprimir el deseo de seguir descubriendo. Pero era un calambre vicioso y había que tener mucha fuerza de voluntad para evitarlo. Sus manos de uñas cortas erraban por la quietud de la sábana hasta que caían, sin querer, en el botoncito. En esas noches se dormía tarde, extenuada por la euforia.

La bicicleta te está sacando piernas de futbolista. Ve a ver si paras un poco, le repetía la mamá cuando, en las noches, veían televisión en la sala.
Karla, en guardia de inmediato, se estiraba instintivamente la batita de dormir para cubrirlas de la vista que husmeaba.
Pero sabía que era en vano. Raquel, que todo lo descubre, tarde o temprano se enteraría.

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